La exploración del espacio



Una de las novelas más famosas del escritor francés Julio Verne es De la Tierra a la Luna, que puede que hayas leído. Cuando la escribió, en 1865, los viajes a través del espacio eran solo una fantasía. Tendrían que pasar algo más cien años (en 1969) para que el ser humano llegara a la Luna.

BREVE HISTORIA DE LA ERA ESPACIAL

Miles de años antes de que los viajes espaciales comenzaran, la humanidad ya soñaba con volar a través del espacio. Aparecen pruebas de ello ya en el año 4000 a.C. (antes de Cristo) en los textos babilónicos, mientras que en la mitología griega, Dédalo e Ícaro representan el deseo universal de volar.

En el siglo XIX se escribieron dos de las novelas más famosas sobre viajes espaciales: De la Tierra a la Luna, del escritor francés Julio Verne, y La guerra de los mundos, del inglés Herbert G. Wells.

Los primeros lanzamientos de artefactos o vehículos espaciales se efectuaron a finales de la década de 1950, época en la que los gobiernos de Estados Unidos y la Unión Soviética competían por ser los primeros en lo que se llamó “la carrera espacial”.

LOS SATÉLITES ARTIFICIALES

Son artefactos espaciales no tripulados que el ser humano ha puesto en órbita alrededor de la Tierra. Pueden ser de diversos tamaños, desde unos centímetros hasta varios metros de diámetro, y tener muchas formas diferentes, según el uso para el que estén construidos.

Cuentan con equipos de radio para transmitir información a la Tierra y para señalar su posición en el espacio.

En la actualidad hay distintos satélites artificiales según sus fines o aplicaciones. Veamos algunos de ellos.

Los satélites astronómicos recogen datos precisos del Sol, de otras estrellas, de la Tierra y del mismo espacio. La atmósfera que envuelve la Tierra impide obtener tales datos o, por lo menos, con la misma fiabilidad.

Los satélites meteorológicos envían datos sobre la temperatura y formación de nubes. Un ejemplo es el Satélite Meteorológico Sincronizado (SMS), que envía imágenes de una extensa zona de la Tierra cada 30 minutos. Dos satélites SMS pueden cubrir todo un continente y sus mares adyacentes.

Los satélites de comunicaciones se utilizan en la transmisión de datos digitales e imágenes de televisión y en telefonía.

Los satélites de recursos terrestres, como los estadounidenses Landsat envían a las estaciones en Tierra datos con los que, al procesarlos, se forman imágenes en color que proporcionan información muy valiosa sobre características del suelo, cantidades de hielo y agua en los mares, contaminación de las aguas costeras, salinidad y plagas de insectos en cosechas y bosques. Incluso pueden detectarse incendios forestales desde dichos satélites. Los estudios sobre las fallas y fracturas de la corteza terrestre facilitan a los geólogos la identificación de depósitos y yacimientos de petróleo y minerales.

El SPOT (Sistema Probatorio para la Observación de la Tierra) es un satélite europeo lanzado en 1985 que logra transmitir imágenes de la Tierra con más detalle que los estadounidenses Landsat.

Los satélites militares se utilizan en tareas de vigilancia y espionaje, como detectar movimientos de tropas o barcos, o si se realizan pruebas con armamento nuclear o lanzamiento de misiles.

Los satélites de navegación proporcionan un punto conocido de observación de la órbita terrestre que ayuda a fijar la posición de barcos y submarinos con un margen de error de unos pocos metros.

El Sistema de Posicionamiento Global (GPS), formado por 24 satélites orbitando alrededor de la Tierra, da la posición, la velocidad y el tiempo 24 horas al día en cualquier lugar del mundo. Este sistema lo llevan incorporado los modernos automóviles, siendo de gran utilidad para decidir la ruta a seguir en un viaje entre dos lugares de un mismo país o de diferentes países.

LAS SONDAS ESPACIALES

Las sondas espaciales son artefactos tipo robots lanzados hacia objetivos concretos, con el fin de explorarlos.

Una sonda es colocada en su trayectoria de partida mediante el transbordador espacial o mediante cohetes. Una vez allí, la fuerza con que la atrae un planeta u otro cuerpo celeste al que se aproxima, dependiendo de dicha trayectoria, puede atraparla para siempre, y quedar girando en una órbita a su alrededor, o acelerarla y hacerle cambiar de dirección.

En la actualidad hemos recibido información de los ocho planetas del Sistema Solar gracias a diferentes sondas. En una tabla adjunta encontrarás las sondas más importantes con destino a los planetas y a la Luna.

VIAJES ESPACIALES TRIPULADOS

Un año después de obtener los primeros éxitos con pequeños satélites en 1957 y 1958, tanto la antigua Unión Soviética como Estados Unidos comenzaron a desarrollar programas para lanzar seres humanos al espacio. Ambas potencias se sirvieron de perros y chimpancés para experimentar los efectos de la ausencia de gravedad en los seres vivos.

El primer ser vivo lanzado al espacio fue la perra Laika, que viajó en el segundo satélite artificial soviético, el Sputnik 2, lanzado el 3 de noviembre de 1957. Laika soportó bien el lanzamiento, pero murió al quedarse sin oxígeno. Este satélite se destruyó al entrar en la atmósfera terrestre después de 162 días de vuelo.

La URSS fue la primera en poner un hombre en el espacio, el cosmonauta Yuri A. Gagarin, que completó una órbita terrestre en la nave Vostok 1 el 12 de abril de 1961. Su vuelo duró una hora y cuarenta y ocho minutos, aterrizando a salvo en Siberia.

En los dos años siguientes se llevaron a cabo cinco nuevos vuelos del programa Vostok. En el Vostok 6 viajó Valentina Tereshkova, la primera mujer astronauta. El lanzamiento se produjo el 16 de junio de 1963, y la nave dio 48 vueltas alrededor de la Tierra.

En 1969, la humanidad logró realizar el viejo sueño de pisar la Luna. El 16 de julio despegó la histórica nave Apolo 11. Una vez que la nave estadounidense alcanzó la órbita lunar, los astronautas Edwin E. Aldrin y Neil Armstrong pilotaron el módulo lunar Eagle para separarse de la nave y descender, posándose sobre la superficie de la Luna el 20 de julio, al borde del Mar de la Tranquilidad, mientras el tercer astronauta, Michael Collins, permanecía en el módulo de mando Columbia. Horas más tarde, Armstrong descendió por una escalerilla con su traje espacial y puso su pie sobre la Luna. Pronto le siguió Aldrin y ambos astronautas estuvieron caminando más de dos horas por nuestro satélite. Recogieron 21 kg de muestras del suelo, tomaron fotografías y colocaron un artefacto para detectar y medir el viento solar, un reflector de rayos láser y un sismógrafo. Comprobaron que no era difícil caminar y correr bajo una gravedad seis veces menor que la de la Tierra. Millones de personas pudieron seguir en directo la retransmisión vía satélite del acontecimiento.

El regreso del Apolo 11 se realizó sin contratiempos y la nave cayó en aguas del océano Pacífico, de donde fue recuperada, cerca de Hawai, el 24 de julio.

LAS ESTACIONES ESPACIALES

Las primeras naves construidas como estaciones espaciales fueron la soviética Salyut 1 y la estadounidense Skylab, diseñadas para permanecer largos períodos en la órbita terrestre mientras las tripulaciones iban y venían en otras naves. Esto daba la oportunidad de llevar a cabo numerosos y valiosos experimentos en ausencia de gravedad, y observaciones astronómicas.

La mayor estación espacial soviética, la Mir, fue lanzada el 20 de febrero de 1986, y tenía capacidad para alojar de forma permanente a dos cosmonautas. Permaneció en órbita más de 15 años, hasta el 23 de marzo de 2001, fecha en la que se provocó su caída controlada a la Tierra.

El Skylab fue la primera estación estadounidense. Se trataba de un laboratorio en órbita terrestre. Se utilizó para realizar observaciones astronómicas del Sol y para llevar a cabo numerosos experimentos tecnológicos y científicos, además de estudios médicos de larga duración sobre la salud de sus tres tripulantes.

La Estación Espacial Internacional (ISS), cuya construcción comenzó en noviembre de 1998, será cinco veces mayor que la estación rusa Mir y estará formada por más de 100 elementos. Se necesitarán más de 40 vuelos espaciales y 1.100 horas de actividades extra-vehiculares para completar su construcción. Una vez que esté terminada está previsto que se mantenga operativa entre unos 10 y 15 años.

Es el intento más ambicioso para establecer un lugar en el que puedan habitar seres humanos fuera de la atmósfera terrestre. Además de ser un importante centro de investigación, la estación se podría convertir también en un punto de escala para los viajes de exploración a otros cuerpos del Sistema Solar.

EL TRANSBORDADOR ESPACIAL

Las naves tripuladas han de cumplir con requisitos más complicados debido a las necesidades de la propia tripulación. Están diseñadas con equipos capaces de proveer de aire, agua y comida a los tripulantes, equipos de navegación y control, asientos y compartimentos para dormir y equipos de transmisión para enviar y recibir información. Una característica de las naves tripuladas es la pantalla o escudo térmico que las recubre para protegerlas del calor que se produce al entrar de nuevo en la atmósfera.

El transbordador o lanzadera espacial es un avión espacial tripulado de múltiples usos, diseñado para despegar y entrar en órbita, con siete tripulantes y pasajeros.

Cada transbordador tiene una vida estimada de unas 100 misiones y a su regreso a la Tierra es capaz de realizar maniobras de aterrizaje en una pista larga. En su bodega de carga, transporta satélites o sondas espaciales de hasta 3.000 kilogramos.

LAS MISIONES MÁS RECIENTES

El 2 de junio de 2003 la Agencia Espacial Europea (ESA) lanzó en un cohete Soyuz su primera misión con destino a Marte, la sonda Mars Express. En diciembre del mismo año la sonda entró en órbita de Marte; desde allí explora la atmósfera y la superficie del planeta rojo. Transportaba un pequeño módulo de descenso, llamado Beagle 2, con el que se perdió la comunicación cuando debía posarse en la superficie marciana.

En junio de 2003, la agencia espacial estadounidense (NASA) lanzó a Marte el robot Spirit, un vehículo todoterreno (rover) que forma parte de la misión Mars Exploration Rover (MER). Esta misión incluye también otro explorador robótico idéntico al anterior, llamado Opportunity, que se lanzó casi un mes después.

Ambos vehículos llegaron a la superficie de Marte en enero de 2004 y comenzaron a recorrer hasta 100 metros al día (día marciano que tiene distinta duración al día en la Tierra), cada uno en la región donde se había posado, analizando el suelo marciano y buscando evidencias de la existencia en el pasado de agua en estado líquido.

La siguiente misión de la NASA con destino a Marte fue la Mars Reconnaissance Orbiter (MRO), lanzada el 12 de agosto de 2005, y que se encuentra orbitando el planeta rojo desde marzo de 2006; desde una órbita relativamente baja, envía imágenes de la superficie marciana de muy alta resolución.

En agosto de 2007 la NASA lanzó una nueva misión hacia Marte, la nave Phoenix. Está previsto que aterrice en la superficie marciana, en una región próxima al polo Norte, en mayo de 2008.

El 9 de noviembre de 2005 la ESA lanzó, con destino a Venus, la sonda Venus Express, que entró en su órbita definitiva en torno al planeta en mayo de 2006.

La primera misión espacial con destino a Plutón fue lanzada por la NASA el 19 de enero de 2006; tardará más de nueve años en llegar al planeta enano.

El 2 de marzo de 2004 la Agencia Espacial Europea lanzó la sonda Rosetta con destino a un cometa, al que se espera que llegue en 2014, tras recorrer 675 millones de kilómetros. Es la primera misión espacial destinada a orbitar un cometa y colocar un módulo sobre su superficie. El 12 de enero de 2005 la NASA lanzó la sonda Deep Impact hacia otro cometa, el Tempel 1; esta sonda llevaba un proyectil o pequeña sonda de impacto que se hizo chocar contra el cometa para obtener información sobre él.

Los científicos creen que estudiando la composición de los cometas se desvelarán los secretos sobre cómo se formaron los planetas del Sistema Solar.

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