Oveja



Oveja, nombre común, por extensión, de determinados mamíferos herbívoros que pertenecen a un único género y se encuentran en estado salvaje o domesticado. Se llama carnero al macho de la oveja y cordero o borrego a las crías, según la edad. Las variedades domésticas constituyen las ovejas típicas; son las que están distribuidas con mayor amplitud y se encuentran en casi todos los países del mundo. Por el contrario, las especies salvajes tienen un área de distribución más restringida y reciben otros nombres; así, el muflón de las Rocosas, también conocido como carnero salvaje de las Rocosas o bighorn, vive sólo en Norteamérica y llega a los estados mexicanos de Chihuahua, Baja California y Sonora, donde se le conoce como borrego cimarrón, taye o carnero de montaña. El carnero de Dall o muflón blanco habita en el norte de Canadá y Alaska; el muflón vive en los países mediterráneos; el muflón asiático se distribuye por el oeste de Asia; el urial vive en Afganistán y Pakistán y el argalí o argal es originario de Asia.

Se cree que las ovejas fueron domesticadas hace unos 11.000 años en la región hoy llamada Irak y se piensa que descienden del muflón.

CARACTERÍSTICAS

Las ovejas son animales ungulados (con extremidades acabadas en pezuñas) y dotados de un número par de dedos. Rumian la comida, carecen de incisivos superiores y tienen un estómago formado por cuatro cámaras (ver Artiodáctilos). Tienen cuernos no ramificados permanentes (no se mudan); los del macho suelen ser robustos, curvados y en espiral, mientras que los de la hembra son cortos y menos curvados.

Las ovejas tienen el morro estrecho y largo; la longitud del cuerpo es de 1,5 m, la cola es corta y el peso oscila entre 75 y 200 kg. En la naturaleza son animales bastante ágiles y bien adaptados al medio donde habitan. La hembra por lo general pare una cría (cordero) aunque pueden ser hasta tres después de un periodo de gestación de unos 150 días. Viven hasta 20 años.

La ovejas domésticas han desempeñado un papel muy importante para la especie humana que ha aprovechado su cuero y su lana para confeccionar prendas de vestir o alfombras; su carne, tanto de los adultos como de las crías, para comer y su leche para el consumo y la producción de queso; además, las especies salvajes son muy codiciadas por los cazadores como trofeos. En el caso de las razas domésticas, el desarrollo del vellón o lana ha sido exacerbado mediante selección artificial, de tal manera que se han ido obteniendo variedades cuya capa de pelo exterior ha sido reemplazada por una interior de lana mucho más abundante. Hay más de 800 razas de ovejas domésticas en todo el mundo que ocupan hábitats muy variados, desde zonas de régimen desértico hasta las áreas tropicales húmedas.

3 TIPOS DE OVEJAS

Las ovejas criadas para producir lana suponen casi la mitad de la población mundial de ganado ovino. Están adaptadas a vivir en zonas semiáridas, son de tamaño mediano y producen grandes cantidades de fibra de lana, con un diámetro inferior a veinte micrómetros. La mayoría pertenecen a la raza merina y son muy comunes en las regiones secas de Australia, África del Sur, Nueva Zelanda, América del Sur, oeste de los Estados Unidos y península Ibérica. Parece ser que esta raza tiene su origen en Asia, de donde pasó a África para llegar después a España con la civilización romana. Con el paso de los siglos, su área de distribución disminuyó hasta quedar restringida a la península Ibérica, donde permaneció hasta el siglo XVIII. A partir de finales de este siglo, se introdujo en Rambouillet (Francia), dando lugar a otra variedad muy similar que, junto con la merina, constituye una de las razas de ovejas productoras de lana más importante. La raza merina ha sido introducida en numerosos países, aunque se ha ido modificando y adaptando a las diferentes condiciones del nuevo entorno; por ello, hay muchas variedades que se llaman merinas, pero este nombre se combina con el nombre del país donde ha sido introducida, como es el caso de la merina australiana.

Las ovejas de lana tipo mutón producen una lana de longitud media o larga y constituyen el 15% de la población mundial ovina. Entre las razas de este tipo están las de Suffolk, Hampshire, Shropshire, Oxford, Lincoln o Cotswold.

Hay otras razas de ovejas similares a las anteriores, pero con la cola corta, que producen una lana de longitud media y se encuentran sobre todo en Escandinavia. Constituyen el 3% de la población total y se caracterizan por su elevada tasa de reproducción. Otras razas de ovejas se distinguen por su capacidad de almacenar grandes cantidades de grasa en la cola y en la región de la grupa. Se crían sobre todo para la producción de leche, más abundante que en cualquier otra raza de ovejas; además su lana, que es áspera y larga, se utiliza para la fabricación de alfombras. Se distribuyen por las regiones áridas de África, Oriente Próximo y Asia; representan casi el 25% de la población mundial de ovejas. Las razas más importantes son Awasi, Bakhtiari, Karakul y Karamon. Las pieles de los corderos recién nacidos de la variedad Karakul se usan en la fabricación de los llamados abrigos persas. Por último hay que mencionar las razas de ovejas que carecen de lana y en su lugar tienen pelo. Viven sobre todo en las regiones tropicales y se utilizan para la producción de carne. Entre las razas de este tipo están la de pecho negro de las Barbados, la persa de cola negra y la Peliquey.

4 LA GANADERÍA OVINA EN ESPAÑA

El clima mediterráneo se caracteriza por la alternancia de inviernos suaves y húmedos con veranos secos y calurosos. Este contraste se traduce en una diferente productividad de los pastos en las distintas regiones geográficas. Así, en invierno, los pastos de montaña están cubiertos por las nieves, mientras que los de las zonas bajas mantienen una buena producción gracias a un grado de humedad mayor y a las temperaturas moderadas. Por el contrario, durante el verano, los prados de las zonas bajas están secos (agostados), mientras que los de las montañas se encuentran en plena producción. Esta estacionalidad dio lugar en España al desarrollo de un sistema ganadero basado en el traslado periódico de los animales que recibe el nombre de trashumancia. Estos movimientos del ganado se realizan a través de una red de vías pecuarias (cañadas, cordeles y veredas) que recorren España de norte a sur y de este a oeste. Estos caminos fueron abiertos en la edad media, cuando en el año 1273 Alfonso X el Sabio creó el Honrado Concejo de la Mesta, institución que agrupó a los ganaderos y cuya importancia radicó sobre todo en la expansión del vellón español: la finísima lana de oveja merina. La Mesta ostentó un gran poder, tanto económico como político que mantuvo hasta el siglo XVIII, para después desaparecer en el año 1836. La disolución de la Mesta, la decadencia de la ganadería extensiva, la aparición del ferrocarril y del automóvil y los cambios de los usos ganaderos tradicionales a partir de la década de 1960, fueron los factores determinantes del abandono de las vías pecuarias. Sin embargo, todavía hay movimientos de rebaños a lo largo de determinados tramos.

Otra forma a través de la cual se explotaba el ganado ovino es la dehesa, sistema formado por un estrato de pastos herbáceos y otro de árboles (encina o alcornoque, sobre todo), que se usa para la producción combinada de cerdo ibérico, ganado ovino (el ganado vacuno, antes ocasional, es ahora predominante), leña, carbón y corcho. La explotación de ganado ovino, por lo general de raza merina, tenía como finalidad la producción de lana y carne. También había otras razas como la entrefina (Salamanca) y la churra (Salamanca y una pequeña zona de Zamora). Las ovejas producían como norma general un cordero al año; los partos ocurrían en otoño, con el fin de aprovechar las mejores condiciones climáticas para los pastos y la venta de crías se hacía a finales de la primavera, justo antes del verano, que es la época más seca. La carga ganadera habitual de las dehesas era de una oveja por hectárea, aunque en la actualidad es de dos o tres cabezas, con alimentación complementaria a base de piensos (forraje). Por último, el sistema de explotación hoy predominante es la estabulación de los animales en una granja, pues la tendencia actual de intensificación de la producción así lo requiere.

El mestizaje con razas foráneas ha afectado muy poco a la oveja, de modo que en 1982 aquellas sólo representaban el 12% del total. Las razas autóctonas con mayores efectivos son la merina, la aragonesa, la churra, la manchega, la castellana, la segureña y, con menos efectivos, la talaverana, la ojalada y la lacha.

5 AMÉRICA LATINA

Argentina ocupa un lugar preponderante en la cría de ganado ovino, ya que está dentro de los diez mayores productores del mundo con unas 85.000 t de carne de cordero y de carnero, a fines de la década de 1980. La mayor concentración de este ganado se da en las provincias de Chubut y Santa Cruz, en la Patagonia, donde el clima frío, los pastos resistentes y la inmensidad de la estepa para la movilidad del pastoreo favorecen la actividad. En Tierra del Fuego se localiza el importante complejo frigorífico de Río Grande que da servicio a la industria exportadora de carne, la cual complementa a los puertos de salida del comercio internacional de lana.

Las principales razas que se crían son la merina argentina y la australiana, el Corriedale y el Romney-Marsh

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