Gusano de seda



Gusano de seda, nombre común de las larvas, productoras de seda, de cualquiera de las varias especies de mariposas nocturnas o polillas. Los gusanos de seda poseen un par de glándulas salivares modificadas, llamadas glándulas de la seda, que emplean para tejer capullos. Las glándulas de la seda segregan un líquido transparente y viscoso que sale a presión por unos orificios, llamados hileras, que hay en las piezas bucales de la larva; el líquido se endurece en contacto con el aire. El diámetro de la hilera determina el grosor del hilo de seda producido.

El gusano de seda más conocido es la larva de la polilla de la seda domesticada común. Esta polilla, natural de China, fue introducida en Europa y Asia occidental en el siglo VI d.C. Su crianza se remonta a varios siglos en el pasado y la polilla ya no existe en estado silvestre. Los criadores han desarrollado muchas variedades, la más importante de ellas produce tres generaciones al año.

La polilla adulta típica surgida del gusano de seda es amarilla o blanco amarillenta, tiene el cuerpo grueso y peludo y una envergadura de unos 3,8 cm. El adulto tiene piezas bucales rudimentarias y no come nada durante su breve fase de madurez; la hembra muere casi inmediatamente después de depositar sus huevos, el macho poco después. La hembra deposita de 300 a 400 huevos azulados en cada puesta; los huevos se adhieren a una superficie plana por medio de una sustancia gomosa segregada por la hembra. Las larvas, que salen del huevo en diez días, miden unos 0,6 cm de longitud. Se alimentan de hojas de morera blanca, naranjo de Luisiana o de lechuga. Las orugas de gusano de seda alimentadas con hojas de morera son las que producen la seda de mayor calidad. Las larvas maduras miden unos 7,5 cm y son de color gris amarillento o gris oscuro.

Unas seis semanas después de salir del huevo, el gusano de seda común deja de comer y teje su capullo. La longitud de la única fibra que forma el capullo va de 300 a 900 m. El gusano de seda atraviesa una fase de pupa de unas dos semanas de duración; si se le permite llegar a término, emerge en forma de polilla adulta. Los desgarrones que produce la polilla al salir del capullo lo inutilizan para todo uso comercial. Por ello, en el caso de la producción comercial de la seda, sólo se permite que salgan del capullo el número de adultos necesario para perpetuar la especie. A la mayoría de los gusanos de seda se les da muerte mediante calor, ya sea hirviéndolos o secándolos en hornos.

Otras polillas también llamadas de la seda son las gigantes. Las larvas de estas polillas de gran tamaño tejen también capullos de seda, pero son menos utilizadas para la producción comercial de seda.

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